Introducción

En España se producen cada año 300.000 fracturas por fragilidad ósea, ocasionando un gasto sanitario que supera los 4.200 millones de euros anuales.

Se estima que unos 3 millones de personas tienen osteoporosis, siendo las mujeres el género más afectado.

El coste sanitario por fracturas por fragilidad en España es similar a la de la Enfermedad Obstructiva Crónica (EPOC) y supera al del Accidente Vascular Cerebral (AVC).

Tras una fractura, la persona que la ha sufrido tiene un riesgo cinco veces mayor que la población que no la ha sufrido a tener una segunda fractura en los dos años siguientes a la de la primera.

En la actualidad se dispone de tratamientos farmacológicos y otras medidas no farmacológicas para reducir el riesgo de nuevas fracturas. Se considera que 4 de cada 5 mujeres españolas de más de 50 años no recibe ni realiza ningún tipo de acción preventiva, incluyendo las que han sufrido una primera fractura.

Dado al alargamiento de la esperanza de vida con el consiguiente envejecimiento de la población y el aumento de la población de más de 50 años, en muchos casos con problemas de salud crónicos, se estima que la incidencia de fracturas por fragilidad ósea crecerá un 30% en la década 2020-2030.

La Internacional Osteoporosis Foundation (IOF) recomienda realizar diferentes acciones para reducir la incidencia de fracturas por fragilidad, de acuerdo con la siguiente hoja de ruta:

  1. Priorizar la prevención de fracturas subsiguientes
  2. Crear protocolos asistenciales nacionales consensuados (código de fractura)
  3. Desarrollar e implantar modelos asistenciales post-fractura
  4. Reforzar los registros de seguimiento de las fracturas por fragilidad y el impacto de los modelos asistenciales post-fractura
  5. Elaborar una guía para reducir las listas de espera para intervenciones quirúrgicas de fracturas de cadera.
  6. Mejorar y armonizar la asistencia post-fractura a través de indicadores y normas de calidad
  7. Realizar campañas de sensibilización y compromiso de los pacientes

Articular estas acciones, favorecer su implementación en el Sistema de Salud, mejorando la coordinación entre diferentes especialidades, implicando a los pacientes y cuidadores, es el objetivo de este proyecto que obviamente tiene como finalidad última la prevención de las fracturas causadas o favorecidas por la osteoporosis.

Objetivos

  1. Diseñar la ruta o trayectoria asistencial (Patient Path Flow) de Prevención de la Fractura por fragilidad ósea causada por la osteoporosis. La trayectoria asistencial debería permitir establecer los pasos básicos del paciente que ha sufrido una primera fractura por fragilidad, su identificación en el medio hospitalario, y relacionarla con la presencia de osteoporosis, como agente causal, y su control evolutivo posterior en la asistencia primaria.
  2. Establecer los criterios clave del proceso y los resultados a conseguir, basado en las recomendaciones de la IOF y la SEIOMM.
    Decidir cuáles son las acciones que realizar en cada momento, lugar y situación. Los resultados a conseguir deberán permitir evaluar el éxito de las acciones y conocer que cambios hay que introducir para mejorar la situación.
  3. Elaborar una norma de acreditación de Unidades de Prevención de la Segunda Fractura (UPSF) que facilite aplicar en la práctica del Sistema Nacional de Salud de España las recomendaciones de la IOF y la SEIOMM.
    La norma de acreditación debería ayudar a la implementación del modelo asistencial conformado por la trayectoria del/a paciente en una determinada área de salud, comunidad o centro, estableciendo un conjunto de criterios y subcriterios que orienten a los profesionales en su implementación.
  4. Implementar la norma de acreditación y reconocer las UPSF que las aplican con éxito.
    La implementación de la norma de acreditación tendría como finalidad el apoyo a los profesionales y Centros que estén trabajando en el modelo, reconociendo su trabajo y estimulando la mejora continua del proyecto iniciado.

Que es una Norma de Acreditación y para que sirve

Es el conjunto de criterios, indicadores y estándares desarrollados con la finalidad de asegurar la buena calidad de una unidad asistencial, de un proceso asistencial o de un sistema de salud.

Los criterios van a definir y orientar el nivel de Calidad Asistencial a conseguir o mantener, son los que dicen como debe de ser la práctica para que sea aceptable.

Los indicadores y estándares se deben de desarrollar una vez definidos los criterios, pues su finalidad es ayudar o facilitar el cumplimiento de los criterios. El indicador nos dirá hasta que punto se satisface el criterio. El estándar el grado de cumplimiento aceptable.

La Norma de Acreditación permite a las unidades que la utilizan realizar una autoevaluación para poder conocer cuál es su situación, qué criterios se cumplen y sobre cuáles deben trabajar su mejora.

La Norma de Acreditación permite realizar una auditoría externa, efectuada por profesionales externos a la organización que proporcionen una mirada diferente y desde otros ángulos al trabajo que se está realizando, evaluándolo y elaborando un informe final con conclusiones y recomendaciones con una orientación a la mejora continua.

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